viernes, 30 de septiembre de 2011

¿Y van...?

No contento con dar por el culo a las madres de la plaza de mayo, el sujeto de la izquierda intentó follarse a todos los hechiceros de la ribera del Amazonas. Hasta ahí la cosa podría tener un pase, pero lo que no lo tiene es su puta manía de sacar tres o cuatro recopilatorios al año. Police, pese a que no fue nada del otro jueves, tuvo sus momentos de gloria, o mejor dicho de tirón, circunstancia que el capullo del Sting aprovechó para labrarse una fama de bajista nomalodeltodo. Ahora bien, tener ahora que soportar a esta especie de gurú de la chuminada cantando el Every breath you take de los cojones a tres meses vista de la puta navidad, momento en el que el listillo, año sí y año también, suele aprovechar para sacar a la venta sus repugnantes recopilatorios, me ha tocado los huevos. Y como no lo tengo a tiro para meterle una ostia, le meto un arreón desde aquí. Felices sesenta, gilipollas¡¡¡

jueves, 29 de septiembre de 2011

Diego está MUY cabreado.



El lunes recibí una primera misiva suya; breve pero intensa:


Estimado señor Jodido Último Mono,
La semana pasada don Michel publicó un artículo de un economista que había sido sugerido por don Storbo. Me alegré de la publicación y me comprometí a responder algo, no lo hice. Don Michel me reclama una respuesta, es el archivo adjunto (su Currículum). El once de octubre me voy a la calle. Esta es mi opinión sobre la economía, la crisis o loquésea que está sucediendo. Puede vd. publicarlo en el blog "como un pato mareado". Puede, así mismo, publicar estás letras que le he dirigido.
Atentamente,
Diego Riera.


Le expuse mi extrañeza de que quisiera publicar su C.V. a lo que me contestó:


Sí, quiero que usted publique las letras que le envié y mi cv en forma de fotos.

Estoy hasta los cojones de la deriva de este blog y para muestra la entrada de niño-becerra. Hay un problema global y acabamos hablando de "y tú más" de los profesores. Coño!!! este tío dice que sobra gente y este tío dice que va a ser dificilísimo salir de esta situación y en vez de discutir este tema y proponer cosas como semanas de 20 h -en sus distintas variantes- o dónde sobra la gente si aquí o en la India o si China va tirar del carro o si la culpa es de Europa por dejar a Grecia hacer lo que ha hecho o si... hablamos de "y tú más" pues yo más también, ostias!!

Y también puede poner este email!

Atentamente,
Diego Riera.




Y digo yo:
De las diferentes fases por las que pasa un ser humano al quedarse en el paro que son:
Cabreo.
Decepción.
Tristeza.
Asimilación.
Depresión.
Pasotismo.
Euforia.
Estabilidad.
¿Por cual de ellas estará atravesando?




martes, 27 de septiembre de 2011

No esperes que te espere (por Fiona)

Lo conocí a través de un amigo común. Me agregó a facebook y empezó a hablar conmigo. No me disgustaba. Desde el primer momento me dijo que tenía novia pero aún así me tiraba la caña. Yo le seguía el rollo, me gustaba porque era un cabrón (y obviamente, porque no era MI cabrón). Me dijo que nunca le iba a poner los cuernos a su novia, yo le dije que me parecía estupendo, pero esa misma noche me mandó un sms para quedar (había salido con los de su clase) y yo me planté en la discoteca con mis amigas.

Allí estuvimos haciendo un poco de paripé porque nadie se podía enterar, pero a la hora de irnos, se ofreció a llevarme a casa, a mí y a otra pareja, dio un rodeo del 15 para dejarlos a ellos antes y después fuimos a mi casa.

No estuvo mal, pero lo mejor es que como era algo secreto no se podía quedar a dormir. Hola y adiós.

Después de eso no volvimos a vernos pero sí que coincidíamos por el messenger (tenía dos cuentas, la normal y la de los cuernos).

Nuestras conversaciones después de tres frases siempre terminaban en lo mismo, él poniendo la webcam (yo nunca he tenido, pero aún así nunca la habría puesto) y queriendo enseñarme la polla en plan cybersexo.

La primera vez me dio una vergüenza increíble pero me hizo hasta gracia, yo en el sofá, viendo Gran Hermano con mi amiga L y él pajeándose en su casa...era surrealista, mi amiga incluso se asomó un momento pero le dio vergüenza ajena y pasó de mirar…y yo siguiéndole el rollo (pobre...) pero sin perder ojo de a quién expulsaban…

(sí, sí, sigue)

hostiaaa, nena, han echado a P?? qué fuerte no?...

(asíii…me gustaa)

Será zorra la tía esa...

(máss...uffff)

Vamos, soy yo y se la lío...

Lo suyo no era normal, era afán exhibicionista y a mí se me hacía cansino. Yo pasaba de verle la polla más veces, así que dejé de conectarme o si lo hacía lo bloqueaba.

Han pasado años, pero cuando este enero lo felicité vía facebook por su cumpleaños, me dijo que a ver si quedábamos y nos veíamos…

Te contesté a ti?…pues a él tampoco.

Sigue esperando, chato.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Veinte años hace ya.


José Celestino Casal Álvarez. A pesar de ese nombre y esa porte de hombretón del norte de pelo en pecho consiguió ser el único y más genuino David Bowie castizo que hemos tenido en este país.
Tino Casal murió hace ahora veinte años, y con él probablemente se escapó la oportunidad de tener en España a una especie de Leonardo del siglo XXI. Pintor, escultor, músico y agitador social conformaban un hombre completo y redondo tan dificil de ver en esos desordenados años ochenta.
"Eloise" ha sido el listón más alto que alcanzamos, y que probablemente se alcance jamás, en la música pop patria. Grabada en 1.987 en los estudios Abbey Road de Londres con productores de lujo, con la London Philarmonic Orchesta al completo y con un presupuesto que rondaba los tres millones de pesetas  -18.000 euros para los más modernillos- más o menos lo que costaba un piso en Palma de Mallorca en esa época salió también redonda y completa.
Sería un himno de no ser por las hombreras y el caradado del cantante.
País de mierda.

Lo que no se dice, lo que no se entiende. (Santiago Niño Becerra)


"‘Pero en verdad, ¿qué está pasando?’, me preguntan vecinos, conocidos, amigos; las versiones oficiales no cuadran con las percepciones de la ciudadanía. Tanto se ha dicho, tanto se ha prometido, tanto se ha utilizado el ‘mañana sí’, que hasta los más crédulos ya están dudando. ‘Pero en verdad, ¿qué está pasando?’.
En dos palabras. El mundo hoy tiene cinco problemas. 1) muchos de los elementos del planeta: familias, países, personas, empresas, deben una pasta que muchísimos de ellos no pueden pagar, 2) no se crece o se crece poquísimo porque el planeta se ha acostumbrado a crecer a crédito, un modo de crecer que ya no da más de sí, 3) el crecimiento habido en estos últimos veinte años ha estado basado en el consumo de lo máximo posible de todo por parte de todos y de forma creciente, y la demanda ya ha agotado sus capacidad de endeudamiento, 4) se ha estado suponiendo que la oferta de recursos era ilimitada, y ahora se sabe que eso no es así, y 5) cada vez es necesario menos factor trabajo.
Decía ‘cinco problemas’ en base al modelo económico que adoptamos en los 1950s, unos problemas que son irresolubles porque son problemas nacidos del funcionamiento del modelo, es decir, no es posible resolver esos problemas, hay que cambiar el modelo.
Pero cambiar de modelo tiene consecuencias porque el modelo que hay que adoptar no estará basado en la abundancia sino en la escasez: asumir que un porrón de deuda no será pagada, que se producirá una caída abrupta en el crecimiento potencial, que el nivel de bienestar decrecerá para una gran mayoría, que el desempleo estructural del factor trabajo será muy elevado, que una proporción elevada de personas no van a ser necesarias para producir nada que nadie va a consumir, …
Terrible, ya, pero la dinámica histórica lleva a situaciones inevitables: la Gran Depresión fue inevitable porque el modelo entonces en uso no fue capaz de asumir el aumento de productividad que se produjo en los años veinte; nuestro modelo fue inevitable porque el consumo era la única forma para dar salida a ese aumento de productividad (lo que sucede es que mientras ha durado los efectos han sido geniales); un modelo basado en la optimización es inevitable para afrontar un escenario de recursos escasos.
Con voluntad, arrojo, coordinación, sacrificio, compenetración, y aparcando egoísmos e individualismos se puede mitigar y amortiguar los efectos de lo que está viniendo, pero eso que está viniendo no se puede, NO SE PUEDE, evitar.
Lo único que depende de nosotros es como queremos que sea esta crisis: o terrible, horrorosa y salvaje, o muy mala, muy penosa y muy dolorosa. Yo, la verdad, escogería lo segundo. Y soy optimista: pienso que se escogerá, por instinto de supervivencia: por inevitabilidad.
¡Ah!, y por decimoséptima vez: no se trata de una segunda recesión, ni de una vuelta a la recesión, ni de un corte en la recuperación: lo que hoy sucede es un paso más en la crisis sistémica que comenzó en el 2007, al igual que lo será la mayor caída que sucederá mañana. Pienso que sería útil que se fuese admitiendo eso, incluso por aquellos que ahora lo dicen aunque antes lo negasen.
(Y eso-que-se-dice-que-se-ha-perdido: la confianza; bueno, se confió en que los recursos de que podía disponerse lo eran en una cantidad ilimitada, y ya ven donde estamos. Se confía en que ocurrirá aquello que se precisa para que suceda lo que se desea, independientemente de que sea posible, cierto o verdadero, y claro, luego pasa lo que pasa. Durante unos años, ¡bote!, salió bien, pero cuando eso ha dejado de ser así … se ha perdido la confianza. ¡Hombre, claro!; ¿qué se esperaba que iba a suceder?)."
Santiago Niñó-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.
Y Storbo dice:
Mirad bien sus conclusiones:Dice que lo que está pasando ahora es una paso más: no es una nueva recesión. Entiende que debe cambiarse el modelo económico basado, hasta hoy, en producir mucho y consumir todo lo que se podía. El nuevo sistema se basará en la escasez en la que “UNA PROPORCION ELEVADA DE PERSONAS NO VAN A SER NECESARIAS PARA PRODUCIR NADA QUE NADIE VA A CONSUMIR”.Lo que quiere decir es lo que todos pensamos y no decimos: EN EL MUNDO HAY MUCHA GENTE. Pero el tío este da un paso más porque dice que no son necesarias: QUE SOBRA GENTE.Las épocas previas a toda guerra mundial tuvieron unos inicios de crisis económica global: ¿ESTAMOS CERCA DE ELLO?.

martes, 20 de septiembre de 2011

Que te la chupen a ti, Jaume. (II)

La primera sensación que te invade cuando a lo lejos ves Ca’n Gazá es el desconcierto. Suena en el coche el Death and his all friends -muy apropiado- de los Coldplay, y con esa maravilla, al menos a yo, me envalentono y soy capaz de apechugar con lo que me echen. A mis espaldas, por el retrovisor, diviso Palma, que a medida que avanzo se va tornando pequeñita y difuminándose entre el polvo del camino. Digo lo del desconcierto porque siempre había pensado que Ca’n Gazá era una especie de cueva oscura y tétrica, un antro. No obstante, y para mi sorpresa, me dan la bienvenida algunas hileras de palmeras y árboles frutales, antesala de un gran edificio cubicular, de cómo dos o tres plantas, cobijado tras la vegetación. Es como un oasis en medio del desierto porque los terrenos adyacentes, áridos y despojados de vida, son su contrapunto radical. Me gusta. De hecho, me gustan todos los contrastes.

Si tuviera que definir Ca’n Gazá diría que es como un hotel rural con ramalazos de comuna, y de fábrica, y de huerto, y de granja, y por desgracia de cementerio. Hotel porque es lugar de hospedaje, aunque la clientela la conformen yonkis, alcohólicos, sidosos, desahuciados y otros proscritos de lo más variopinto. Comuna porque los huéspedes conviven con pocas expectativas, si un caso ir tirando sin más anhelo que pasar como buenamente puedan el día a día. También es fábrica, porque la peña, ya que no paga un duro, tiene asignada una rutina y todo quisqui debe de agarrarse y ensuciarse las manos para que el invento no se vaya a tomar por el culo por culpa de la desidia. Y huerto y granja, porque plantas y animales constituyen la base del sustento del personal. Y también es cementerio, está claro. Algunos, por suerte los menos, acaban ahí para morir. No tienen otro lugar donde caer muertos, literalmente, así que el rádar les guía hasta ese remanso donde podrán estirar la pata sin molestar y, sobretodo, sin tener que soportar reproches. Sólo morir. Y después descansar.

En medio de ese caos sobresale inmensa la figura de Jaume. Para él no valen las palabras vacías ni las chuminadas, porque sobre sus espaldas descansa todo el tinglado. No hay tiempo para entrevistas ni para hacer el paripé. Jaume está a lo que está, a estas horas, más o menos al mediodía, picando cebollas entre pucheros. Hay que alimentar a toda la tropa y el presupuesto no da para contratar a un par o tres de pinches filipinos. Y es que, claro –esto lo digo yo ya que de él no saldría una mala palabra, y no porque se calle la boca, sino porque está tan inmerso en su quimera que no tiene tiempo para el análisis, y menos aún para la crítica- los parias no venden, y si no venden no hay negocio, y los que mandan, o sea los políticos, esos hijos de la grandísima puta, no se mueven si no hay lucro a la vista, ya sea en forma de votos o de comisiones. Y ahora viene cuando me cabreo: Jaume ni recibe ni ha recibido ayuda de ninguna institución pública. De ninguna. Ni la recibió cuando eran los socialistas los que gobernaban el barco (tan “solidarios” ellos), ni cuando lo hicieron, como hacen ahora, los populares (tan “buenos gestores” ellos), ni mucho menos cuando manejaba el cotarro ese partiducho infecto de chupópteros denominado Unió Mallorquina (tan bastardos ellos, y sin comillas), un verdadero cáncer de proporciones aún mayores al que ahora azota a su multi imputada y furcia presidenta. No, Jaume lleva años tirando del carro solo, con la única ayuda de sus dos testículos, de un tamaño descomunal, porque la clase política, cuando no estaba ocupada metiendo la mano en la caja, lo estaba pululando por las ferias de turismo fotografiándose –previo pago de su caché- con capullos como Michael Douglas o putotas del estilo de María Cucinotta -una guarra italiana con unas tetorras de tamaño inversamente proporcional a su cerebro, para quien no la conozca-. Para eso sí había tiempo, y sobretodo pasta. Para alternar con esperpentos sí. Para el resto no. A Jaume y a los suyos que les diesen por el culo, claro, que salen muy feos en la fotos.

Y entonces, ¿cómo sobrevive Ca’n Gazá? hay dos claves, tres mejor dicho, pero a Jaume no lo cuento. La una, que todavía hay buenos samaritanos, gente altruista, que desde el anonimato y según sus propias posibilidades contribuyen a la causa, y lo hacen porque saben que Jaume es incorruptible y que con él su dinero estará en buenas manos, que no se destinará a esos vicios –putas y drogas- que tanto atraen a la escoria política. La otra, el tiempo. Con esto último quiero decir que el proyecto Ca’n Gazá es como un gran salto en el tiempo, como si volvieses al siglo pasado, pero a principios del siglo pasado, cuando muchas familias poseían un pequeño huerto y algunos animales, y más o menos con eso se autoabastecían y cubrían sus necesidades más básicas, como es lógico sin el menor lujo ni ornamento. El mundo de hace cien años encerrado en una burbuja, eso es.

Es hora de marcharse, pero antes quiero echar un último vistazo y comprender la esencia de Ca’n Gazá. Encuentro a Jaume en una habitación espartana desinfectando con sus propias manos las llagas de un enfermo terminal de sida. No hace falta darle más vueltas, ya tengo la respuesta.

De regreso al coche, dos conclusiones vienen a mi mente: una, esa ya la tenía clara, que hay que exterminar a la clase política, y que hay que hacerlo sin piedad, con furia y ensañamiento. Que revienten, coño. Dos, que la solidaridad es algo más que colgarse un ridículo lacito de colores en la solapa. Bastante más.

Para mi colega Charo, una madre coraje con las tetas tan grandes como su cerebro, y que además, aunque no lleve el puto lacito, es de las que se ensucian las manos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

A ciento ochenta.

Hace calor, mucho calor para mediados de setiembre. Atardecer pesado y húmedo. Corriendo sobre un piso irregular de adoquines desnivelados junto a una playa atestada todavía de guiris sonrojados; adoquines asesinos, a cada paso que doy un susto para mis pesados pies. Tum-tum, tum-tum, menosmal del Ventolín. Tum-tum, tum-tum, la música no me deja oir la respiración que seguro es desesperada y profunda. Miro el reloj, veinte minutos ya; las piernas me comienzan a pesar, la respiración se hace más difícil; creo que voy a pararme; hace una semana que no corro y lo estoy notando; creo que voy a caminar un rato para ventilar mejor, necesito respirar con tranquilidad y levantar los brazos. De pronto, los primeros compases, ¡esos violines!... ah, esos violines que me erizan el vello; hacía tantos años que no escuchaba esta canción; esos violines que me transportan a otro tiempo, a otro lugar en el que fui tan feliz; en el que fuimos tan felices, querido Tripi.
Y no me paro, sigo; con la piel erizada y lágrimas cayéndome por las mejillas que espero los ocasionales guiris confundan con sudor. Continúo, y mis pulsaciones deben rondar ya las ciento ochenta; pero me da igual. Si estoy equivocado y, quien tú y yo sabemos, querido Tripi, me está mirando desde allí arriba -o allá abajo- seguro está orgulloso de mi esfuerzo: "Sigue, gordito mío" parece que escucho su socarrona voz mezclada con el estribillo -ah, vuelven esos violines... y esas guitarras- y sigo; sigo hasta casi reventar. Sigo hasta los últimos compases y, ahora sí, me paro. Ando rápido. Con una sonrisa en la boca. Si estoy equivocado, dios quiera que hoy lo esté, y a nuestro amigo no sólo se lo han comido los gusanos, seguro se está partiendo el culo mientras me ve intentando llenar los pulmones a marchas forzadas y recuperando la respiración para ponerme en marcha de nuevo. "Muy bien, gordito mío; no esperaba menos de ti".
Va por ti, querido Luis:

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Que te la chupen a ti, Jaume. (I)


El problema de Jaume es que le gustaba, y de hecho aún le gusta, chupar pollas. Bueno, la mayoría de nosotros no consideramos que eso sea un problema, pues cada uno chupa lo que le da la puta gana, pero sí lo consideraban algunos de su gremio y, sobretodo, de sus gerifaltes. Porque Jaume era sacerdote, un cura de a pie, y desde siempre se había pasado por el forro el voto de obediencia, y ya no digamos el de castidad, y lo hacía hasta el punto de que no se cortaba un pelo en airear sus inclinaciones sexuales. No, la cosa no va de pedofilia, porque Jaume sólo chupaba pollas adultas –de no ser así, o de haber existido la mínima sospecha, bien que esos hijos de puta de La Sexta se habrían encargado de encumbrarlo al estrellato-. No, la cosa va de un héroe de nuestro tiempo, pero de un héroe anónimo que morirá tal como ha vivido, haciendo bueno el dicho de que a Dios rogando pero con el mazo dando (lo del mazo no va por la polla, ahora no, cabrones) o, para los más científicos y menos espirituales, aquél de que el movimiento se demuestra andando.
Bueno, pues resulta que como desde niño Jaume tuvo vocación de ayudar a los demás, y encima de hacerlo desinteresadamente, no dudó en meterse a cura. No por nada en particular, sino porque en sus años mozos, a mediados del siglo pasado, la mejor opción para un idealista como él, carente de la capacidad económica necesaria para desarrollar su “proyecto”, era subirse al carro de la Iglesia. Y fue así como el bueno de Jaume acabó calzándose la sotana y echándose en plancha a las trincheras. Desde un primer momento Jaume tuvo claro que debía de bajar del púlpito y meterse de lleno en el fango, a convivir, a compartir, a sufrir con los desamparados, con los parias, a intentar aportar su granito de arena para que todos ellos recobraran un pelito de dignidad y de humanidad, aunque sólo fuera un pelito. Porque lo de los milagros está muy bien, no jodamos, pero la putada es que no suelen pasar a menudo, y como Jaume no quería permanecer sentado esperando que ocurriera uno, decidió mover el culo y ponerse a combatir en primera línea, día tras día, noche tras noche, en busca de su quimera. Así, entre otras innumerables acciones, Jaume se esforzó en cuidar de los marginados, en alimentarlos, en asearlos con sus propias manos, en acompañarlos al médico y, lo más importante, en escucharlos. Seguía chupando pollas, y bien que las chupaba, pero a su vez no cejaba en el empeño de devolver la dignidad y la humanidad a todos esos pobres diablos.
Transcurrían los años y las diferencias entre Jaume y los gerifaltes de la madre Iglesia eran cada vez más profundas, sobretodo porque él seguía con su vieja costumbre de chupar alguna polla de tanto en cuanto, hasta que un buen día, hará cosa de diez años o así, la cuerda se tensó tanto que se rompió, y Jaume, con la única compañía de sus dos cojones, se presentó en el obispado y mandó a Teodoro (anterior obispo de Mallorca) directamente a tomar por el culo. Quería trabajar y chupar pollas más a gusto, sin agobios. Y nada, como quien no quiere la cosa, el bueno de Jaume se largó por la puerta de atrás, cagándose, eso sí, en los gerifaltes y en su puta madre. Ahora él era también un paria, porque los directivos de la madre Iglesia, en nombre de ésta, borraron de los archivos toda referencia a nuestro amigo. Los muy cabrones lo formatearon, en vez de, en señal de gratitud, formar en fila india y chuparle la polla por turnos de a uno, que es lo que deberían de haber hecho si tuvieran la mitad de dignidad que Jaume y su tropa de indeseables.
Fue entonces, en un inesperado giro del destino y casi de rebote, cuando nació el proyecto Ca’n Gazá. Jaume, que como hemos dicho se hallaba recién “licenciado con honores”, o sea en la puta calle, conoció a una pareja de buenos cristianos, adinerados, pero anónimos como él, sabedores del encomiable trabajo que a lo largo de los años había desempeñado nuestro héroe. Además, a ese par de buenos cristianos, poco o nada les importaba que Jaume chupara pollas. Cada uno chupa lo que quiere, o lo que puede, le dijeron. El caso es que la pareja cedió altruistamente a nuestro protagonista el uso de una vieja y destartalada construcción ubicada en medio del campo, con el fin de que le diera alguna utilidad.
Esa finca se llama Ca’n Gazá, y como su nombre indica es zona de guerra. Pero eso será la segunda parte de esta historia.
Para todos los hijos de puta gerifaltes de la Iglesia, políticos y otras especies de igual calaña, con el deseo de que un día acaben tirados en la puta calle y tengan que arrastrarse hasta Ca’n Gazá a suplicar un pedazo de pan. Aunque conociendo a Jaume, seguro que les hará un hueco en la mesa.


martes, 13 de septiembre de 2011

Vuelta al vacío.

Al principio, justo después del pinchazo, te invade un dolor muy agudo. En nada notas como ese dolor va extendiéndose a toda prisa y hacia todas direcciones. Parece la onda expansiva de una bomba, pero de una bomba de textura arenosa y carcasa blanca. Y con rostro de flor. Primero corrompe la piel. Tras ella, lo hace con venas y capilares. Acecha después a los músculos, a la carne. Turno ahora para los calambres en el brazo, que en un abrir y cerrar de ojos alcanzarán al resto de extremidades. El dolor permanece apenas unos segundos. Son los únicos y últimos instantes en los que tomas consciencia de que algo malo está pasando. Ya no hay marcha atrás. Ya no valen los remordimientos, ya no vale arrepentirse ni pensar que la cosa acaba de largarse a tomar por el culo delante de tus mismísimas narices. Es cruel, pero es así. Cuando esa sensación de decepción y culpabilidad está a punto de romperte, el veneno muestra su cara más amable. No puedes morirte aún, ni siquiera perder el conocimiento, faltaría más, el trabajillo está a medio hacer, parece que dice. Aprovecha entonces tu desconcierto y tu último atisbo de duda para aterrizar en el cerebro. Ahí está, cómodamente instalado en el tablero de mando, en el disco duro. De sopetón, las paranoias desaparecen como por arte de magia. Es el mejor momento, fijo, el del placer. El columpio que le llamaba yo. Será porque cuando llega el subidón algunos interruptores de ahí arriba se apagan y otros se encienden, pero el caso es que la fórmula funciona y la ecuación cuadra. Se apagan los que deben de apagarse. Se encienden los que deben de encenderse. Sólo hay paz. Equilibrio. Parece sencillo. Sin embargo, otros que quieren enseñarte a apagar y encender interruptores y emular esa sensación, no lo consiguen. Es sólo cháchara floritureada de sustitutos y sucedáneos. En un plis plas se les ve el plumero. Buenas palabras, pero en el fondo placebos. Y no cuela. Queremos el original, el auténtico. Ya estás lanzado, ya no hay quien te pare. Ya no hay quien la pare. Sientes como el cuerpo se esclaviza y empieza a obedecer a ciegas a un montón de estímulos que fluyen desde el coco. Uno y otro carburan a pleno rendimiento y se engalanan con el disfraz de hoguera, pero de hoguera de esas que llevan horas ardiendo, consumiéndolo todo. Eches lo que le eches ya nada detendrá las llamas, sino que las avivará haciendo que el fuego se desboque y abrase a los más cercanos, a los que te conocen y pese a ello siguen a tu lado. Es ahora cuando el corazón bombea con saña y la sangre intenta quebrar el envase. Venas y arterias se inflan hasta casi reventar y provocan el espasmo del cuerpo, que se tambalea. Demasiado esfuerzo. Demasiada tensión. Se dispara la temperatura. Y con ella se dispara la sudoración. Estás empapado. Sudas y los ojos te lloran al tiempo que se te seca la boca. Las respuestas son equívocas y contradictorias. Sabes el porqué, pero no sabes qué. No sabes qué de nada, no insistas, está la cosa fuera de control. Estás en otras manos, a expensas de lo que decida esa flor de pétalos blancos. Llega después el vacío. Y después la paz. Y otra vez, siempre, vuelve el vacío.

Para Juan, que roba motos, y especialmente para Jaume Santandreu, y ya van dos, porque es un ejemplo a seguir y porque aunque no juegue al tenis, ni corra en moto, ni tenga un puto duro, si hay un mallorquín grande ése es él. En mi próxima entrada, Jaume, empezaré a contar tu historia.

lunes, 12 de septiembre de 2011

No es cosa de dos.


El banquillo de los mil kilos.

Ha bastado tan sólo una jornada para quitarnos esa ridícula idea, extendida a conciencia por los medios de comunicación, de que el Madrí y el Barça eran los únicos aspirantes al título de la liga más aburrida del mundo, la española. Preguntarse el porqué del empeño de los periodistas en hacernos creer esto sería ahogarnos en fango y pringarnos con reflexiones y conclusiones muy difíciles de comprobar –no por ello falsas- referentes a derechos de televisión; ¿o es que nadie ha reparado en la relación de esa ridícula idea de la bipolaridad y el hambre catódica-monetaria de los dos únicos aspirantes? Pero vayamos a los hechos, todos comprobables y evidentes, que nos tranquilizan y nos dejan un panorama al menos entretenido hasta, digamos, ¿abril?
En este país –que cada uno ponga aquí su preferido, vasco, catalán, valenciano,… qué follón-; empiezo: en este estado, el español, en el que damos por hecho cosas muy poco cristalinas, como que un registrador de la propiedad  gallego que no gana ni al mús va a ganarle unas elecciones a, ni más ni menos, Rubalcaba, teníamos muy claro ya desde la primera jornada de liga que el Barça sería el campeón de la misma y el Madrí seguiría en su papel de eterno aspirante, ambos a muchos puntos del tercer clasificado. Pues no. Me explicaré. O no me explicaré, ya que de fútbol no tengo ni puta idea, pero les contaré mis impresiones.
En las cuatro horas que duraron los dos partidos de los aspirantillos lo vi claro; y eso que tenía turno en el curro y me enteraba de los resultados por uno que tiene I-phone y hace las labores de pregonero.
Comenzó todo muy elegante, muy de diseño catalán: traje negro ajustadito, corbata negra estrechita, barba y pelo de cinco horas de más y un banquillo de, atención, 1.000 millones de euros. Sí, sumen ustedes si no se lo creen, los jugadores que se llevó Guardiola a calentar valían su peso en oro –si de cláusulas de rescisión hablamos-. Dos goles, en cinco minutos; “Esto está hecho” debió pensar el prohombre mientras se recreaba en la luz de Donosti y blasfemaba –en silencio, please- por no tener un espejo cerca para ver lo bien que le iluminaba la calva. Pero en el segundo tiempo llegaron dos goles de la Real; “Tranquilos, esto lo arreglo yo rápido”, y el mago del banquillo, el inventor del fútbol moderno, saca a Messi e Iniesta: dos balones de oro para hacerle un golito a un quasi-recién-ascendido. Pues no; no le funcionó. Ni por esas. Tres imágenes definieron ese partido: a Valdés casi le meten el gol más tonto del siglo (XXI), Messi se creyó todavía en su yate y se lanzó a las cristalinas aguas del área contraria y, no me olvidaré de eso, Busquets, cual aprendiz de bailarina, colocó su manita a modo de peineta y sacó el balón de su portería. Añadiría una cuarta imagen definitiva y definitoria, pero no está bien hacer leña de las desgracias; y es una putada que el aprendiz de CR7 se lesionara para dos meses.
En el Madrí lo mismo, bueno peor, ya que sus fichajes estrella siguen en manos de Sanitas sin haber podido marcar abdominales. El juego tampoco le sonrió. Cristiano cabreado, incluso daba pases magistrales regalando goles a su rival Benzemá que se perfila como pichichi. Coentrao, el hombre fallo, mirando de reojo al banquillo cada vez que no acertaba, o sea cada tres minutos, ante el estupor de un Mou contenido y en un inusual segundo plano. El Getafe: al contraataque; a punto de marca el justo 3-3 que no pudo ser ya que sentenció en Madrí con un Pipita que salió y besó. Incluso hubo un regalo en forma de recuerdo para los más románticos -así, así, así gana el madrí- ayudado con meada fuera de tiesto -y de área- del árbitro de turno con reconocimiento por lo bajinis en la posterior rueda de prensa de un Mou que entendió, de una vez por todas, que lo evidente es lo que se ve por la tele; (Deberías haber aprendido ya, querido portugués, que las sutilezas no están hechas para este mediático deporte).
En fin, una nueva liga; que bipolar nada, que cosa de dos tampoco. Un Valencia con un planteamiento más propio de una final, dando así el justo valor a esos tres puntos, un Sevilla que, al contrario, se dejó dos por el camino y, como me toca de cerca, un Mallorca al mediodía perdiendo con un nuevo Betis y dejando a cada uno en su merecido lugar. Si las cosas acaban como debieran el Mallorca y el Atlético de Baleares se encontrarán el año próximo en segunda y volveré a creer en el fútbol (mallorquín).
Hay liga. Hagan juego, señores. Y dejen las enfermedades psiquiátricas para los profesionales… del periodismo.
"Hombre, un pase de gol... ya era hora!!!"

sábado, 10 de septiembre de 2011

I Have a dream

TRIPI (que no sabe todavía cómo funciona Blogger) DICE:
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la humanidad la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones y, la gran mayoría, con una cogorza de campeonato. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca, sobretodo cuando han sido pillados en casas de putas y antros de igual o peor calaña. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador, aunque tribute al tipo máximo del Irpf.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano", ese que se ha esfumado con la puta crisis.
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales, aunque lo de la igualdad no se lo crea ni mi puta madre".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Puerto Hurraco, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad, intentando no darse mucho por el culo.
Sueño que mis hijos bastardos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad y especialmente por el espesor de su billetera.
¡Hoy tengo un sueño!
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano, esa argamasa de basura que infectó el planeta sin licencia ni autorización alguna, saqueando y masacrando a todo quisqui.
¡Hoy tengo un sueño!
Oye, Míchel, hoy no tengo un sueño. Lo que tengo es sueño, porque ayer salí.
¡Hoy tengo sueño!
¡Hoy tengo mucho sueño!
¡Necesito dormir!
Estoy hasta los huevos de este puto discurso, me aburre. Odio los discursos, son asquerosos:
¿Quieres hacer el favor de empezar a colgar fotos de tetas y coños en el puto blog de los cojones?
Ostiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡
TRIPI HA DICHO.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Igual pero diferente.

El mismo perro con diferente collar.
Esperemos que TRIPI haga el honor de inaugurar el curso 2011-12.

martes, 6 de septiembre de 2011

SIN COMENTARIOS (Se abrió la caja de Pandora).


En mi casa no se insulta nadie.
En mi casa no se dice una palabra más alta que otra.
Mis invitados se comportan.
Y si no se comportan: a la puta calle todos.
Pagan justos por pecadores -lo sé, siempre pasa, la buena gente no hace ruido- pero así es esta puta e ingrata vida del cibermundo -y del mundo real también-.
Por supuesto que no leí los noventayseis comentarios de la anterior entrada, hace meses que no lo hago. No me interesan las idas de olla más propias de un final de verano aciago y disoluto que de una reunión de colegas intercambiando opiniones.
Pagan justos por pecadores, lo sé y lo repito.
No comencé este blog para ligar; ni siquiera con quince años salía de marcha para ello; lo hacía para estar con mis colegas, hacernos unas risas y mirarle el culo a las tías. Soy un friki, siempre lo he sido y espero serlo hasta el final de mis días. Pero soy sutil, elegante y educado. No soporto las salidas de tono, la mala educación y los gritos; por eso no soporto a los borrachos; me da asco su aliento; me jode mucho que se meen y vomiten en el portal de mi casa. Prefiero la gente que bebe -hasta reventar si quiere- pero sabe cómo irse a su casa en silencio y por la sombra.
Repito: no comencé este blog para ligar; si otros lo hacen en él, allá ellos.
Repito: hace meses que no leo los comentarios y eso es lo que más me duele.
No soy un cerebrito, ni un tipo con clase, no soy una pluma fina, ni un gran reportero y por eso estoy aquí, en la puta blogosfera, sino estaría en el "Interviu" eso es evidente. Pero me gusta compartir opiniones, provocar de manera suave, sin descalificar ni vociferar; me gusta que otros me metan caña, rebatan mis puntos de vista, discutan y se involucren.
Tampoco soy un escritor -ni bueno ni malo- ni mis relatos valen una mierda, y la novela que estoy escribiendo acabará en un cajón; pero me gusta que la gente lea lo que escribo, me gusta que algunos se exciten y otros se descojonen, me gusta saber que alguien ha perdido quince minutos de su tiempo en engullir algo escrito por mi.
Pero hacer el gilipollas no, eso no lo permito en mi casa. Cada uno es libre de hacer lo que quiera en la suya, pero en la mía no. No veo la razón de tantos comentarios gratuitos, no veo la razón de tanta voz alta, de tanto compadreo que huele a cubata de ron, de tanta falsa testosterona homosexual ni de este exceso de verborrea más propio de un chat pseudojuvenil.
Se acabó. Si alguien quiere chatear que lo haga en su blog. No entiendo el fervor tecleante de ellos en El Pato y, por contra, la parkinsoniana comunión de Copia-Pega en sus blogs.
Pagan justos por pecadores.
Sé que algún romance aquí comenzado no se lo merece.
Sé que en un principio fue divertido. Pero esta vida rosa ya no mola. Se jodió con el alcohol y las drogas como todas las vidas rosas. Se rompió el juguete y ahora pretende hacernos creer que es el mismo cuando vemos que el pegamento no ha juntado bien los trocitos.
Tripi, amado Tripi, tú puedes poner banderas en tus posts, pero en los míos, hasta nueva orden, ya no habrá ni mástiles.
Esto ya me pasó una vez, hace ahora un año más o menos, pero fue más bien producto de una broma o provocación hecha por amigos; saben cómo reaccioné -de la misma manera- y nunca lo volverían a hacer. Veremos vosotros.
Me jode especialmente impedir que se escriba en mi casa, ya que la construí a base de vuestros ladrillos. Me jode muchísimo. Aquí siempre hemos rogado, arrodillándonos si era necesario, recibir material vuestro. Muchos de los primeros navegantes ya nos han abandonado, algunos nos leen -lo sé- pero no se les ocurre comentar nada y mucho menos mandar algo por el miedo a las represalias.
En fin, lo dicho. Se acabaron los comentarios por ahora.
Pillar aTripi, mi amado Tripi, haciendo política ha sido la señal. Esto de ha desmadrado.
¡Todo el mundo a su puta casa!!! Cierro el chiringuito de los comentarios en mis posts. Más adelante ya veremos.
Nos veremos por vuestras casas... si queréis abrirme la puerta.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Abrimos la caja de Pandora (...o no)


Tripi.
Ese nombre.
Esa persona; y su personaje.
Tripi.
Dos sílabas.
Mucho movimiento. Mucho amor. Mucha guerra. Mucho corazón.
Lo tengo decidido.
Dicen que setiembre viene siempre con novedades: caras descansadas, nuevos decorados, presentadores más jóvenes y guapos. Pues nuestra novedad es: TRIPI !!!!
Vaya novedad, pensarán algunos; pero para mí (y para el Señor Mono) sí lo será.
Tripi podrá publicar en el blog él solito, sin ayudas ni filtros, sin cortapisas ni censores.
Sólo una pequeña prohibición: el Sr. Mono sigue pensando que no le gusta ver imágenes de pollas y coños abiertos en el blog (y yo le secundo en esto) por lo que este tipo de estética seguirá estando restringida a no ser por causa muy, muy, muy justificada o muy sutil.
¿Que os parece?
¿Será Tripi un caballo de Troya?
¿Abrirá la caja de los truenos?
¿Nos podemos fiar de él?
¿Se meterá tanta caña a él mismo si no actualiza?
Desde un principio este siempre ha sido un blog abierto y participativo, nos gusta más publicar cosas de otra gente que las nuestras propias y esperamos seguir haciéndolo. Pero esto es un paso más, decisivo y sin vuelta atrás. Esto marcará la historia de este blog. A partir de ahora El Pato llevará tatuado en letras de fuego la T de Tripi.
Repito: ¿qué os parece?

viernes, 2 de septiembre de 2011

Odio el verano aunque...





Elena Anaya y su novia en Menorca. Verano 2.011.


En "Room in Rome"


En "La piel que habito" de Almodóvar.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Se acabó el Ramadán.




TRIPI DICE:
Y mi buen amigo -y también camello- Abdul, está contento, porque lleva mes y pico a dos velas, sin apenas comer ni follar (beber no bebe nunca, salvo agua y té). Me contaba que este año el puto Ramadán de los cojones se le ha hecho muy largo, porque se está volviendo viejo. Lo que antaño esperaba con gran fervor religioso, ha devenido en un verdadero martirio para este honrado albañil padre de seis hijos, que ve con desesperación como durante el mes sagrado de los musulmanes sus fuerzas flaquean y las pasa canutas para compaginar el andamio con las abstinencias. Y como no es un moro rico, no le queda otra que apretar los dientes y continuar arreglándoselas para alimentar a toda esa prole de jóvenes e improductivos moritos.
Pero ayer por la mañana mi querido Abdul mostraba la mejor de sus sonrisas, en tanto que fumeteaba un canuto super size y berreaba cánticos ininteligibles en árabe. El muy puñetero venía de agenciarse un veteranísimo macho cabrío para cimitarrearlo en casa y cocinar un suculento y especiado cus cus. Y como es un tipo hospitalario, me ha invitado a compartir con él y los suyos esa filigrana culinaria no apta para pusilánimes. Seguro que no faltarán los dátiles, ni el té helado, ni Al Jazeera en la tele, ni que decir tiene, costo a punta pala. Y del bueno. De Chefchaouen, de ese con denominación de origen.
Sí, se ha acabado el Ramadán, y yo voy a celebrarlo con mi amigo Abdul. A lo grande. A lo moro.
Ahora ya no soy un puto occidental.
Ahora soy uno de los suyos.
Ahora soy moro.
Vishmiallah, Abdul¡¡¡
TRIPI HA DICHO.
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