Como veo que el tema va de cancioncitas, batallitas y viejos roqueros os voy a contar una historia -cierta como todas las que se cuentan en este vuestro blog- que, aunque pasó hace años, no he olvidado y espero jamás olvidar.
Igual que el primer beso o el inicial e inexperto escarceo sexual que suele culminar en intento fallido -o sea, sin "puntuar"- o la primera sustracción del Corte Inglés -Galerías Preciados en mi caso-, es imposible olvidar, te marca y predispone, no el primer curro que tienes, sino la primera vez que te despiden de uno.
En mi caso fue por culpa -o gracias- a esta canción.
Pongámonos en situación.
Dieciocho añitos. Domingo de resaca -de los que se aprende a sobrellevar la depresión, dolor de cabeza, sed y pesadez de estómago sin los fármacos que luego nos jalábamos a los treinta-. Seis de la tarde. Cervecita para el calor; es verano. Bar oscuro, interior, un antro sin pintar ni decorar. Niñitas en la pista, niñatos en la barra y detrás de ella. Mucho acné y pocas drogas para un domingo por la tarde, pero así es la juventud de los pijos en Mallorca, todo pose y nada de riesgo. Luego, unos años después, la cosa evolucionó y muchos cambiaron el acné y la pose por las drogas y los after de verdad; aunque esos no eran pijos y además eso también ya es otra historia.
¿Adivináis quien era el "pincha" -en mi época no existían los dj´s- en ese antro?
Sí señor. Míchel. El mismito que teclea.
"Ponme La Chica de Ayer, anda."
Miré por encima de los auriculares. Estaba buenísima; la tenía vista, era una habitual del bar y estaba con sus amiguitas en la pista haciendo un corro y moviéndose al ritmo de alguna de los Stone Roses -sello habitual del garito en cuestión-.
Miré por encima de los auriculares. Estaba buenísima; la tenía vista, era una habitual del bar y estaba con sus amiguitas en la pista haciendo un corro y moviéndose al ritmo de alguna de los Stone Roses -sello habitual del garito en cuestión-.
"No. Te pondré una mejor. Verás cómo te gustará."
A la pobre no le dio tiempo ni escuchar los primeros acordes. Como poseído por el más barato speed y la cerveza más caliente y cabezona subió a la cabina uno de los dueños del bar gritando desde que saltó de la barra: "Es que no tienes ni puta idea!!! Joder que mierda de música es esta!!! Hostia ni para un domingo por la tarde sirves...". Y sonaron los Pixies o los Primal Scream.
No volví a pinchar en aquel bar. Además no me interesaba una mierda aquella música inglesa, aburrida y repetitiva. Al año siguiente volví a poner discos; en el bar de enfrente, un sitio elegante, con las paredes a dos colores, la barra de hierro, luces de discoteca, baños limpios,... Lo hacía entre semana y los domingos por la tarde; aunque algún que otro viernes y sábado me dejaban tener mis momentos de gloria. Allí se oía a Gabinete, Duncan Dhu, Los Elegantes, Nacha Pop y, como no, a Loquillo -aunque por si acaso no volví a pinchar "El Rompeolas"-.
Ah... y por cierto, la chica que no pudo oír la canción aquel día fue mi novia durante dos años. Algo saqué de ese antro.
Lunes, Martes, Miércoles,
mirando hacia el mar.
Es un buen lugar para irse a olvidar,
coches policías detrás la ciudad.
Ojalá aquella rubia me mire al pasar.
Tú chica puedes vivir
una vida de hogar,
búscate un marido con miedo a volar.
No hables de futuro,
es una ilusióncuando el rocanrol conquistó mi corazón.
No hables de futuro
es una ilusión
cuando el rocanrol conquistó mi corazón.
Jueves, Viernes, Sábado,
sentado junto al mar.
Es un buen lugar para irse a olvidar.
Dejé a mi familia junto al televisor.
En el rompeolas aún se huele el sol.
Tú chica puedes vivir
una vida de hogar,
búscate un marido con miedo a volar.
No hables de futuro,
es una ilusión
cuando el rocanrol conquistó mi corazón.
No hables de futuro
es una ilusión
cuando el rocanrol conquistó mi corazón.















