Del solar en que se está convirtiendo este país -que cada uno piense en el que quiera dentro del estado español- no va a quedar ni un sólo metro cuadrado sin su correspondiente cartel de "se vende" en flamantes colores fosforitos con la razón de un móvil sin saldo.
No conozco los planes de la mayoría de españoles, ni sus aspiraciones, ni sus sueños, pero los intuyo; adivino que a las mujeres, niños y viejos no nos mueven ni a hostias del barco, encambio los jóvenes huirán como ratas avispadas a buscarse la vida donde se les valore y se les pague según su valía. Tampoco conozco las intenciones del gobierno, no me creo sus previsiones ni confío en los salvadores recortes que nos proponen, pero creo que todos conocemos sus planes. "Mira Míchel," -me comentaba un colega bien relacionado- "la policía ha hecho un pedido de diez millones de pelotas de goma. ¿Por qué?" -por supuesto que era una pregunta retórica- "Pues porque vamos a llegar a los seis millones de parados el mes que viene". Y así es. El gobierno va a gastar sus fuerzas y presupuesto en arrear hostiazos a las mujeres, niños y cuarentones que nos atrevamos a salir a las calles a crear algún que otro destrozo.
Pero nosotros tampoco somos inmaculados, ni tan puros, ni tan rectos, ni vivimos en un convento y si lo hiciéramos, ya sabemos que en los conventos hay monjas que se tocan. Sabemos que estamos relativamente bien, sabemos que nuestra flamante seguridad social no nos dejará tirados negándonos un trasplante -hasta de sexo si nos portamos bien-, sabemos también que nadie nos quitará nuestros dos añitos de paro -en el caso de tenerlos- ni nuestros veinte días por año trabajado si nos cascan el consabido ere de los cojones -perdón por las damas-, estamos tranquilos de que la factura del colegio de nuestros hijos -concertado please- no superará los cuarenta euros mensuales y si a los responsables del centro se les ocurre cortar la calefacción ya nos preocuparemos nosotros de sacar a los chavales en la prensa con una mantita dentro del aula -¡pagar por la calefacción, por favor!-, buenos somos nosotros.
Por lo menos debemos ser conscientes de que contestaremos con indiferencia, normalidad y status quo a los pelotazos de los polis. Al menos debemos de tener muy en cuenta que no seremos capaces de aportar nada ni de arriesgar nuestro nivel de vida para intentar solucionar algo. "Ya arriesgamos más de veinte años de sueldo por la hipoteca, oiga; como para ahora seguir apostando, ¿cree usted que somos como un chino delante de una tragaperras? Desde luego, cómo está el Míchel este de los cojones" -perdón otra vez-.
Y así seguiremos hasta que dé el chicle, hasta que revienten los pistones o hasta que se acabe el azúcar. Nada de revoluciones, nada de salidas de tono, ni de manifestaciones violentas; no hasta que realmente nos afecte y, visto lo visto con seis millones de parados y las calles tranquilas, creo que por ahora nos nos está afectando mucho. Por si acaso el gobierno ya se ha preparado, para eso está, hacer previsiones siempre ha sido uno de sus entretenimientos favoritos, aunque me parece que igual que los copia-pega del Urdangarín, no servirán más que para gastar dinero.
Yo no tengo la solución, ni siquiera la intuyo -"Joder Míchel, para eso nos haces perder el tiempo"- pero no hay que ser un fenómeno para darse cuenta que en españa el turismo y el deporte nos pueden ayudar a salir de este agujero en el que nos hemos metido. "Somos un país de servicios" he oído siempre mientras todos los presentes bajaban la cabeza avergonzados por ser "los camareros de Europa". Pues yo digo: "¡SOMOS UN PAÍS DE SERVICIOS!"; así orgulloso y fuerte, para que se me oiga bien. Y eso nos puede sacar de la trinchera en la que nos hemos instalado mientras vemos pasar las bombas con nuestro bocata de chorizo y nuestra cola light. Pensemos por un momento en la importancia de los servicios sanitarios, deportivos, geriátricos o turísticos. Pensemos en nuestra estratégica situación, en nuestro clima, seguridad, sanidad, transportes e infraestructuras.
Para nuestra tranquilidad podemos comprobar que vamos por buen camino en estos dos sectores tan importantes en nuestra economía ya que hemos confiado nuestros dos clubes de fútbol más importantes -seña de identidad inequívoca en el extranjero- a dos superegos caprichosos -Pep y Mou, Mou y Pep- y a la continua reiteración de unas inestables revueltas mediterráneas la estabilidad del flujo de turistas a nuestro país.
Deberíamos aplicarnos enserio en esto, deberíamos ser conscientes de la importancia de las empresas de servicios de nuestro país, deberíamos ver una salida y una forma digna de vida en ello. Aunque para ello, durante los próximos quince años, debamos servir pintas de cerveza a los guiris.

Si, claro, no hacemos nada, pero cuando una persona agacha la cabeza y se va es porque ya tiene asumido que esto no va a cambiar.
ResponderEliminarTambién tenemos otra cosa buena que es el sistema de pensiones. Eso está permitiendo que los abuelos estén manteniendo a hijos y nietos.
Saludos.
Buen post, Míchel. Ya era hora de que te curraras algo, que llevas un par de meses tirado a la bartola.
ResponderEliminarEs un panorama apocalíptico...¿tiene algún significado especial la foto de la rubia cañón?
Tranquilo, España va bien.
Pufff, yo no sé cuando ni cómo va a empezar a mejorar esto, pero si tengo que poner cerveza para comer y pagar la hipoteca, la pongo, qué coño, tampoco hay tanta diferencia con poner café...
ResponderEliminar1besico!
Qué hacemos los que las hemos servido toda la vida y ahora estamos frente a un ordenador comprando mierda para qué salgan los costes? Eh? ¨Responde, hombre, responde..
ResponderEliminarGran post!
Yo con la crisis me lo estoy pasando pipa. Y me explico: Vivo en un barrio de clase media donde un núcleo familiar con poco más de un graduado escolar de media contaba con tres Audi (A3, A4 y el A6 del papa), un apartamento en Costa Ballena (aunque cerrado, porque se iban a Punta Cana) y un quad metido en el garaje; aparte, por supuesto, de los otros tres o cuatro pisos alquilados a los mismos sudamericanos con los que ahora se ceban, cuando son los que menos culpa tienen de esta situación. Ahora la plaza está repleta de cartelitos naranja en las persianas y Audis que te miran, polvorientos, diciendo "me venden". Y yo digo: A lo mejor es lo que nos merecemos...
ResponderEliminarBLUE, no los llames jubilados, llámalos "Judinis" ya que algunos con 485 euros hacen milagros.
ResponderEliminarTRIPI, cabrón, la rubia... no ves que está poniendo una pinta???
FIONA, cafés, birras, que más da.
MR.MIERDAS, ya te pregunté una vez sin obtener respuesta (qué raro viniendo de ti) si eras de los que ahorras en servilletas de cóctel, racaneas en cucharitas de café o intentas averiguar la verdad sobre los jamones ibéricos al corte (verdaderos agujeros negros en la hostelería). Eres uno de ellos, verdad??? Vosotros, los calculadores de costes... demasiado habéis ahorrado viendo ahora los resultados.
DVD, eres un sátiro. En Mallorca son BMW y no Audis... mismos perros con distintos collares.
Un saludo a todos.
De servilletas y cucharillas es mucho más fácil y "fascinante"...jajajajaja!
ResponderEliminarHola a todos!
ResponderEliminara) estoy con Tripi, enhorabuena por fin un artículo de verdad.
b) sólo diez millones de pelotas de gomas para más de cinco millones de parados?!? joder no llegan ni a dos pelotas por parado. Santo pasotismo el que salva a este país.
c) desde el respeto, DVD me cago en tu estampa!! Lo primero que me compré a crédito fue la casa en la que vivo y de eso sólo hace dos años; tenemos un coche para los dos (mi mujer y yo) y se pagó a tocateja, con lo ahorrado; tengo algo más que el graduado, incluso un postgrado; estoy en el puto paro y en breve me quedaré sin el subsidio. Yo no he provocado esto, no he comprado de más, no he comprado a crédito, no me he gastado la pasta en blanquearme los dientes o en tatuarme y que he conseguido a cambio: NADA, que el banco me mirara mal cuando fuimos a comprarnos una casa, que esto sea un marasmo y este en la calle. No se dónde esta la gracia.
P.D. que no tiene nada que ver con esto. Michel, maricón, te espero en la media marathon de Pollença.
DIEGO, yo tampoco he provocado esto. Aunque a diferencia de ti a mi me pilló con:
ResponderEliminar1.- Hipoteca.
2.- Crédito personal para el coche.
3.- Crédito personal para una reforma en casa.
4.- Crédito personal para la empresa.
y 5.- Casi cuarenta tacos y más de tres sectores de historial laboral... TOOOOOOOMA!!!!!
Por cierto, nada de más carreras populares... son para perroflautas o narcisistas irreparables.
Un saludo.
Míchel, yo creo que somos mucho más que un país de servicios, creo que si nos supiéramos vender bien podríamos exportar mucho más. Hace poco estuve en Berlín y cada vez que iba al súper veia; Aceite de oliva (de Italia), vino (de Francia, Italia, incluso de Turquía!!), jamón serrano (ni existe!), aceitunas (Italia), frutas y verduras (Turquia, Italia, Francia), y cada vez me preguntaba por qué carajo no exportará España...joder!!!. Mi teoría es que los españoles, hasta ahora, por ganar unos céntimos no movíamos el culo, vamos...que si no había ganancias sustanciosas ni se planteaba. Si esta situación en la que estamos sirve para que dejemos de ser tan señoritos y nos reinventemos de una p. vez pues al menos habrá servido de algo. Eso sí....políticos déjennos trabajar y absténganse de poner la mano en las arcas que aquí hay que arrimar el hombro to' cristo.
ResponderEliminarUn saludo
Trinity, es cierto que si no era para forrarse aquí nadie hacía nada. Nadie entiende el negocio familiar de largo recorrido, la tienda para toda la vida, la vida digna del trabajo diario, el pequeño negocio,...
ResponderEliminarMíchel, ojalá haya más personas que tengan esta manera de pensar, que se recuperen los principios olvidados en el desván de ese pasado en el que, el seguir luchando, sin esperar tanto a cambio, era la forma de vivir.
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