viernes, 16 de marzo de 2012

Comienzos, sigue tu...

"Jornada de puertas abiertas", rezaba un cartel a la entrada de la universidad.
"Jornada de piernas abiertas", pensó ella enseguida. Y es que Sara era así. Esas pequeñas tonterías cotidianas le hacían olvidar el triste y sombrío panorama que le esperaba en casa después de las duras jornadas trabajando de camarera en la facultad de bellas artes.
"Por lo menos hoy me meterán un poco de mano, que falta me hace", pensó mientras esbozaba otra sonrisa. Hacer de modelo en las clases de anatomía le reportaba unos ingresos extras que no le hacían la ilusión merecida ya que sabía perfectamente en qué los iba a gastar luego él.

11 comentarios:

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  4. Me lo llevo al Nido. Y el secreto de Sara es que era bisexual, podía disfrutar mucho más así, que lista era la Sara. Unas no se comen nada y ella se lo podía comer todoooooooooo.

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  5. RATATATATATATATATAAAAAA
    PUM PUM PUM
    TODOS MUERTOS.
    LA LOLI, LA SARA, EL AMANCIO Y LA MADRE QUE LOS PARIO

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  6. Hola chicos y chicas, hacía tiempo que no me pasaba por el blog, saludos a todos, sobretodo a Loli, Tripi, Míchel, M.M, pero al tontolaba que se mete con la Loli de España, quien es ese, un troll o algo parecido?
    Hasta pronto chicos, me pasaré con mas frecuencia ahora que tengo tiempo.

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  7. Está visto que los comienzos no terminan bien por estos lares.
    LOLI, (?????) Pues será que hay gente inestable y tocahuevos.
    VINTAGE, hombre!!! se te echaba de menos!!!! Hasta dentro de... digamos... tres meses??? Ja!!! Paso algunas veces cerca de tu casa, pero voy corriendo, todo sudado y no me puedo parar; algún día me pararé a que me invites a un Aquarius.
    L, no deberías haber borrado tu relato. Estaba muy bien.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Lo he re-puesto, Míchel. Espero que esta vez no me re-maten... :P

      Besos.

      Pd.: por motivos que no vienen a cuento, me es imposible continuar el "Comienzos...". ¡Ojalá se anime mucha gente a participar y se pueda apreciar la creatividad, el ingenio y el buen humor de quienes pasan por aquí! SUERTE.

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  8. SIGO YO...

    Porque era un capullo. No sólo le bastaba con robarle y destrozarle con su uso toda la ropa interior de encaje y los panties de rejilla que ella guardaba con mimo en el cajón de la cómoda. Además de eso, cada vez que Sara llegaba a casa con el dinero obtenido por posar como Dios la trajo al mundo, Amancio se lo birlaba descaradamente en cada partida al tute que echaban tras la telenovela del mediodía. Si Sara le hubiera propuesto desde un principio jugárselo al cinquillo sería otro cantar. Pero al tute siempre ganaba él.

    Amancio era un tipo de los que denominaríamos “normales”. Su apariencia formal, discreta, educada con el vecindario no desvelaba ese oscuro secreto que guardaba para sí y del que solamente tenían constancia la propia Sara y Marcela, la dependienta de la lingerié de la esquina. Marcela nunca hablaba con nadie de lo que ocurría pasadas las 20:30 cada segundo martes del mes. Esa hora de esos martes, sin aún quedaba clientela en la tienda, terminaba de atender con cierto nerviosismo mientras observaba con el rabillo del ojo cómo Amancio esperaba pacientemente fumando un Celtas corto sin boquilla apoyado en la farola de la acera contraria. Una vez que terminaba de despachar y la mercería quedaba vacía de mujeres que buscaban la última novedad en fajas ajustables de gomilla floja y sin costuras, giraba con su mano derecha temblorosa el cartel de “open-close”, mientras que con la siniestra giraba el pomo de la puerta e invitaba a acercarse a Amancio con un gesto de ladeo de cabeza.

    Nadie, absolutamente nadie, conocía aquel secreto. Sólo ella y sólo Sara, que los descubrió por casualidad aquel martes y trece del mes de octubre. Marcela nunca hablaba de ello. A Marcela le avergonzaba que alguien supiera lo que se le mojaban las bragas cada vez que veía a un hombre, como Amancio, probándose los picardías de chantilly negro y las batas de guatiné con pasamanería dorada. Era el secreto de Marcela, y el secreto de Amancio también. Pero lo que no podían sospechar es que a Sara aquello le importaba poco. Sara guardaba un secreto aún más fuerte.


    SIGUE TÚ...

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